Victoria Cerón es una joven diseñadora chilena con todo el carisma, el estilo y la frescura reunidas y además hace diseño textil sustentable desde su marca Telare. Nos conocimos en el evento MOLA 2017 en Montevideo, Uruguay. A continuación, en una entrevista en Buenos Aires, un repaso sobre sus inicios, sus motivos y motores de trabajo y su mirada sobre la cultura sustentable.

Luján: ¿Cuál fue la semilla de Telare? ¿Cómo fue que te encontraste haciendo diseño con materiales reciclables?

Victoria: Tenía 21 años y allá en Santiago existe un barrio llamado Patronato, yo estaba en la universidad y me quedaba cerca, me iba a comprar ropa y volvía. Y llegó un punto en el que tenía mucha ropa, mucha. Había una cantidad que se la regalaba a mis primas más chicas o iba a ferias itinerantes que hay en algunos parques a vender, a generar un poco de dinero. Pero siempre hay un montoncito de esa ropa que nadie la quiere o que ya no sirve, que se empezó a romper y que quedaba ahí. Entonces yo decía “no la quiero botar”y todo el mundo me decía que lo haga o me decía “justo ayer boté un montón de ropa”.

L: Hay un tema hoy con la limpieza y el orden y la idea de que todo hay que tirar, sacárselo de encima

V: ¡Claro! entonces yo empecé a guardarla, no sabía que iba a hacer pero no la quería botar. Entonces cada año iba juntando más y tenía una bolsa de ropa. Cuando llegó mi momento de hacer mi proyecto de título en la universidad quería hacer algo con las bolsas de plástico y justo Mall Plaza, que es el shopping de Santiago (de Chile), lanzó una campaña de bolsas de tela y dije “es más de lo mismo, ¿qué hago?”. Y siempre quise mezclar algo del reciclaje textil porque sabía que tenía toda esta cantidad de ropa. El reciclaje, el diseño… yo estudié Diseño Gráfico, nada que ver con la tela. Entonces con mi profesor guía empezamos a trabajar y por cosas de la vida un día fui a la casa de una tía a visitarla porque había estado de viaje en el sur. Ella estaba tejiendo en un telar chiquitito y me dice “mira aprendí a tejer allá en el sur con unas abuelitas en un pueblo” y me pareció muy bonito. Yo no tenía idea de que existía. Empecé a buscar y me pareció raro que no conocía algo tan nuestro, yo que soy chilena, soy joven y no conocía esto, en el colegio no me lo enseñaron al telar mapuche como práctica de. Pero sí a una generación anterior les hicieron hacer telar, luego se perdió. Empecé a averiguar y me gustó. Me acuerdo que con mi tía no teníamos lana para tejer, entonces yo agarré de la bolsa una polera y empecé a cortarla. Era estampada y cuando empezamos a tejer, la urdimbre era de hilos rosados y la polera era blanca con negro, empezaron a hacerse colores distintos, una textura diferente y se veía bonito. Esa mezcla de colores a mi me volvió loca y dije “con esto voy a ir a mi casa, voy a destruir toda esta bolsa y me voy a poner a tejer”. Eso hicimos, mi tía compró un telar grande a la señora que le enseñó en el sur y empezamos a practicar porque el tema de la urdimbre es en forma de ocho, no circular, es un poco más difícil. Así que como estábamos recién aprendiendo y a mi tía se le había olvidado un poco hicimos como un estudio entre nosotras dos, fue muy casero.

Después hice un taller para aprender cosas más prácticas y me puse a tejer no más. Eso fue todo lo disciplinario que aprendí, en ese taller de una clase y después de eso es pura experimentación y alimentación de mis mismas alumnas que van a mis talleres. Estoy llena de alumnas que son adultas mayores, tejen mucho y conocen muchas técnicas de tejido pero que nunca antes habían mezclado estas cosas. Ellas me enseñan un punto, por ejemplo el palillo, y yo pienso cómo meterlo adentro del telar y ver cómo se ve con diferentes telas. Siempre vas a tener un resultado distinto, aunque las cuarenta alumnas hagan todas el mismo tejido pero con distintas telas siempre saldrá algo distinto.


“Llevo cuatro años diciéndole a la gente que con esa ropa vieja en vez de seguir comprando ropa se puede aprender una técnica y crear otras cosas, pueden decorar, vender, hacer otra ropa”

Victoria Cerón

L: No se trata de una tendencia sino de una necesidad.También es verdad que hay muchas multinacionales que aprovechan este movimiento para hacer campañas y vender lo mismo de siempre con una lavada de cara

V: Ahí es cuando prende en la gente sólo porque sale en la tele o lo dice tal tienda de ropa. Yo vengo hace cuatro años diciéndolo (risas). El año pasado estaba la cadena verde o sustentable de tiendas como H&M y Almacenes París en Chile: llevas tu ropa vieja y te hacen un descuento. Llevo cuatro años diciéndole a la gente que con esa ropa vieja en vez de seguir comprando ropa se puede aprender una técnica y crear otras cosas, pueden decorar, vender, hacer otra ropa. Pero van a la multitienda con su ropa, reciben su descuento y siguen comprando ropa, ese es el círculo que nos enseñan.

L: Por ahí la utilidad que tienen ese tipo de campañas masivas es que ponen el tema sobre la mesa y vos después podés hablarle a la gente desde otro lugar

V: Sí, igual te ayudan. Por ejemplo el año pasado a mí me fue muy bien porque el telar estaba muy de moda en Chile, ahora esta de moda el bordado. Pero yo necesito que no pase tan pronto la tendencia, todo sigue siendo muy rápido.

L: Pienso que en esa discusión está el sentido de sumar la pata de la técnica ancestral mapuche. Ahí es el punto de anclaje para que no pase de moda. Recuperar una cultura, recuperar una técnica que es propia para que siga perdurando de generación en generación

V: No se puede perder. Yo creo que si no lo hubiese aprendido, en mí generación se hubiese cortado en el caso de mi familia. Mi abuela teje, mis tías tejen, mi mamá teje y si yo no hubiese aprendido no se tejía más. Yo aprendí obviamente y seguí tejiendo, y de ahora en adelante mis primas chiquititas saben que se teje porque ven que yo lo hago y hago cosas con el tejido entonces eso también les interesa. Dicen “uy, vieron lo nuevo que hizo la Vicky”, no está la idea de que tejer es para las abuelas o de gente que es muy hippie. Yo soy cero hippie, soy súper rockera, me encantan las fiestas, pero tengo esto que es mi trabajo que es tejer y puede ser algo muy moderno, algo de todos. No tiene por qué cargar con un prejuicio.

L: Hay una ruptura cultural en Argentina y en Chile también en relación a los pueblos indígenas. Acá nos asumimos todos descendientes de inmigrantes europeos, negamos cualquier raíz nativa o afro. ¿Qué impacto tiene eso en la recepción de la técnica mapuche como modo de trabajar con tus alumnas y clientes?

V: Allá es igual, lo mismo. Me preguntan si soy descendiente mapuche, la verdad es que me encantaría pero no. O trabajar con alguna comunidad del pueblo mapuche pero nunca lo he hecho. Me encantaría hacerlo. No sé cómo será con las jóvenes mapuche actualmente si continuarán o no con estas tradiciones, porque yo creo que estamos en un corte cultural muy grande. Tenemos todo tan al instante, las redes sociales, el teléfono, la verdad no sé cómo será con ellas si prestan atención a esas cosas o no. Me pasó una vez cuando empecé con este proyecto, que siempre digo que es un rescate de la cultura mapuche pero no es el mismo tejido, es una innovación. Tomo la esencia del tejido pero la hago un poco más rápida porque el tejido mapuche tiene muchas partes, mucho simbolismo, mucha tradición. Acá sólo tomamos la técnica y entramamos la tela. Una vez un señor me dijo “ah, pero esto no es telar mapuche”. Y yo le dije que no, que no era, se toma la técnica de trama y urdimbre pero de una manera más rápida. Y me agradeció la aclaración y poder mostrarle que se puede hacer una innovación de eso. No era necesario que yo estuviera haciéndolo de la misma forma para rescatarlo.

“las redes sociales en ese sentido nos abren a nosotras la posibilidad de generar más cultura de la sustentabilidad. Yo misma busco la manera de hacer cosas nuevas y ya hay alguien que lo está haciendo. ”

Victoria Cerón



L: Por ahí ese es el camino, conservar e innovar. El primer pensamiento de las personas es siempre que se trata de hippismo en sentido negativo. Entonces hay que hacer un esfuerzo por romper estereotipos desde los dos lados, desde la mirada de lo tradicional como algo viejo que ya no sirve y hay que abandonar y de lo sustentable como una cosa de hippies. ¿Vos ves una perspectiva a futuro en el cambio de hábitos de las personas en relación a eso?

V: En los cuatro años que llevo trabajando en esto veo un cambio de chip en las alumnas que tienen más incorporada la idea de guardar para ocupar de nuevo las cosas y no para tirarlas: “leí por ahí que con esto puedo hacer una alfombra”. Lo mismo también el contacto con las redes sociales, mis alumnas que son adultas mayores están todo el día metidas en Pinterest o YouTube viendo tutoriales de cómo hacer una alfombra con las poleras viejas, vieron ese video todas y ahí entendieron que era mejor no tirar la ropa. Entonces yo creo que las redes sociales en ese sentido nos abren a nosotras la posibilidad de generar más cultura de la sustentabilidad. Yo misma busco la manera de hacer cosas nuevas y ya hay alguien que lo está haciendo. Yo creo que tiene mucha posibilidad la sustentabilidad, que ya empezó y no va a parar.

Victoria en MOLA 2017

L: ¿Qué conclusiones te llevás de tu participación en MOLA?

V: Estuvo buenísimo porque reunió a gente que estaba por el mismo objetivo que era la sustentabilidad. Todos los que estábamos ahí no estábamos por la moda o lo bonito. Lo que pasó con Ekofusión, yo no conocía a esa marca, en la pasarela yo estaba viendo un cuero increíble y en el fondo se trataba de la goma de las cubiertas de autos. Creo que eso, que estuviéramos todos reunidos por la sustentabilidad y viéramos que había distintas ramas, lo encontré fantástico. Fui a dar una charla con expectativas re chiquititas y cuando vi el auditorio lleno dije “me voy” (risas). Yo le dije a mi novio “qué pasa si no puedo darla” y el me contestó “yo la doy por tí”, es que está tan acostumbrado a escucharme que se sabe de memoria todo. Y empecé a hacerla y cuando terminé y vino la parte de la preguntas, hubo tantas que me di cuenta que se había generado un interés. Quedé con una sensación muy gratificante, luego me quedé con mucha gente a conversar que me preguntaban por el proyecto y eso me abre la posibilidad de seguir trabajando. Si me preguntás sobre la proyección, sobre cuánto tiempo más voy a seguir con esto y yo no puedo decir que estoy aburrida o no quiero. Tengo que seguir enseñándole a la gente, mostrándole que se puede, yo voy a donde me digan. Cada vez que me llaman veo la forma de estar ahí y voy, no me voy a limitar por tiempo. Trato de encontrar la manera de poder ir porque es muy importante que la gente sepa cómo hacer más cosas.

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