Imagen: Brooke Cagle
Fotografía: Brooke Cagle

Ni gacetillas de prensa al aire, ni newsletters que nadie pidió. Ni siquiera armar retiros de meditación con tu equipo de trabajo van a hacer que resuenen de manera positiva en tu marca si son acciones esporádicas y sin objetivos concretos. Acá repaso cuatro aspectos importantes para que la organización de la comunicación de tu trabajo mejoren de verdad.

Construir la comunicación integral de una marca, hacerlo con calidad y de forma efectiva lleva mucho tiempo de aprendizaje, de ensayo y error. No se trata sólo de leer libros completos de teoría ni de aplicar fórmulas, tampoco alcanza con escribir mensajes bonitos o utilizar diseños y fotografías cancheras. Cada organización y marca es un mundo aparte y tiene sus propias reglas, sus vicios y sus virtudes. Hacerles preguntas, conocerlas y sacarles el mejor partido es una de las cosas que más disfruto hacer.
El rol del especialista en comunicación tiene sus bemoles. Muchas veces hay que enfrentar cara a cara el sinsabor de las cosas que no resultan y no siempre se recibe agradecimientos o felicitaciones cuando todo marcha bien porque es un área “invisible”. Sin embargo no es una tarea solitaria. El éxito de la comunicación es el resultado del compromiso de todas las partes de tu emprendimiento. Quién está a cargo no puede trabajar sola y si lo hace, su fracaso está asegurado.

Cada oportunidad nueva es un desafío y un camino de ida, todo está por construirse siempre. Por todo eso y algunas cosas más, quiero compartirte algunas de las claves que aprendí con el tiempo para que la comunicación de tu propio proyecto sostenible comience a encontrar el rumbo:

Saber cuándo estar y cuándo dejar actuar a los demás

Quién maneja la comunicación no siempre puede (ni debe) decirle a los demás lo que “tienen” que hacer aún cuando esté plenamente segura o seguro de lo que le corresponde. No se trata de dar directivas, sino de comprender las tramas y las texturas de la comunicación para saber llegar a cada cual dentro del equipo, de la manera más certera posible. Debe saber leer la sensibilidad de las personas, sus modos de trabajar y relacionarse, así encontrar la manera de llegar a cada uno o una según sus particularidades. Toda persona que participa de tu marca merece ser contemplada porque vos decidiste que esté ahí por algo en especial. Revisar ese por qué es la mejor manera de encontrar su fuerte y que eso sume a tu proyecto.

Valorar cada aporte en su calidad de tiempo y prioridades en relación al proyecto

Encontrar el potencial de cada persona y darles valor por ello para que puedan colaborar de la mejor manera a la comunicación organizacional. El diálogo es la clave y no se genera por sí solo, lleva tiempo aprender a conocer a cada miembro con el que se trabaja y la importancia de su rol. No está demás tener presente que lo que vale es la persona, el rol en sí mismo no es vital sino lo ocupa una persona que le haga justicia. Esa que hace lo que tiene que hacer pero que además lo hace bien y se compromete, merece ser apoyada por el bien común del trabajo en equipo. Como ya te comenté más arriba, conocer la fortaleza del otro es importante para este punto, ¿pero por qué? porque es eso que vas a potenciar en la construcción del diálogo.

Establecer reglas claras, fáciles de seguir y revisarlas regularmente en equipo

Cuando necesitamos algo específico de nuestro equipo lo mejor es recurrir a consignas básicas, que no requiera un esfuerzo extra que los aparte de sus tareas regulares. Si bien hay momentos en los que será necesario diálogos y reuniones para mejorar la comunicación integral, en el día a día es vital que cada cual pueda sentir que su dedicación y tiempo es respetado y valorado. Entorpecer la rutina con informes o detalles irrelevantes y aburridos desgasta la motivación y no sirven para consolidar la marca. Las devoluciones deben ser parte de la rutina y cada cual debe sentir que lo que aporta es tenido en cuenta, sino las respuestas y acciones se vuelven automáticas y sin alma.

Tener presente que la comunicación siempre está en construcción

Nunca olvides que es dinámica y compleja, que tiene varias “capas”, y que las fórmulas no existen. Solemos recordar como una frase hecha que “la comunicación es un proceso”, pero lo olvidamos en el trabajo diario. Comprender que nuestro emprendimiento es un cuerpo vivo nos sirve para recordar que su comunicación no puede ser nunca lineal y plana. De esa manera será más fácil reconocer los puntos donde se estanca y solucionarlos, en lugar de aplicar acciones automáticas sin frescura como gacetillas genéricas, campañas que son copia de marcas masivas o reducir la comunicación interna a charlas de pasillo sin ningún objetivo específico.



Estos aspectos son importantes pero no los únicos y tampoco son fáciles de asimilar de una sola vez. Lleva tiempo y constancia, así que ¡nada de agobiarse y agarrarse la cabeza! sino de disfrutar tanto como de emprender con tu proyecto. De la misma manera que el camino hacia una moda sostenible es un aprendizaje permanente y así lo asumís y lo aceptás para hacer de tu marca algo único, lo mismo pasa con su comunicación. ¡Adelante!





Luján.-


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