Paula en MOLA 2017, hablando del diseño con impacto social

Paula es una diseñadora argentina con años de experiencia y búsqueda de alternativas en la moda sustentable. Desde Montevideo, durante la primera edición de MOLA, pudimos conversar de su camino y su mirada sobre cómo es posible modificar el choque ambiental y social de la Industria.

América del Sur transita un momento de efervescencia en cuanto a moda, sustentabilidad e identidad propia. Nuevas propuestas, marcas tradicionales que buscar cambiar para mejorar su huella social y ambiental, pero no siempre fue así. Paula viene hace tiempo caminando la sustentabilidad en el diseño y hace foco en no olvidar ningún aspecto: pensar solo en cuidar la tierra no es una opción si no cuidamos también a las personas que la habitan. En una pausa de lo que fue la semana de MOLA, el primer evento de moda sustentable de la región, charlamos de lo más simple: cómo desde las acciones más personales se puede hacer la diferencia.

L: La moda sustentable es un tema que aún no está muy arraigado en lo cotidiano en Argentina, ¿qué momentos o experiencias crees que influyeron para que decidas emprender este camino?

P: Fue muy orgánico y muy natural. Cuando arranqué como diseñadora utilizaba géneros convencionales y utilizaba cristales de collares antiguos y después atravesé un montón de materialidades, de tipos de fibras ecológicas y demás, y hoy en día estoy trabajando mucho más con el suprareciclaje. Entonces es como que de alguna manera vuelvo al inicio, sólo que en su momento yo no tenía idea de nada de esto, y hoy en día con toda la información que tengo llego a la conclusión de que es mucho mejor, de que la mejor prenda es la que ya existe. Trabajar en base a los materiales que ya existen. Que la materialidad hoy está hecha en base a la basura, es la más importante y diferenciadora. Y antes la basura era basura y había que compostarla y listo y hoy es “no, bueno, qué hacer en base a eso”. El aha moment fue cuando estaba buscando una Coca-Cola en Los Ángeles y me dicen “acá no vendemos Coca-Cola” y yo dije “dónde miércoles estoy”. Era la época del naturismo y me explican “nosotros vendemos productos ecofriendly” y yo pensaba “pero estoy en Estados Unidos, cómo no me venden Coca-Cola”. Y así empecé. “¿Todo esto es eco? ¿todo esto es así y así y así?”, y me contestaron simplemente que sí. Entonces dejé todo lo que estaba en mi carrito del supermercado y me compré todos los textiles y todo lo que tenía a mi alcance con lo que tenía en la billetera y me puse a contactar marcas y productores. Ese fue como un illuminati moment.

El aha moment fue cuando estaba buscando una Coca-Cola en Los Ángeles y me dicen “acá no vendemos Coca-Cola” y yo dije “dónde miércoles estoy”

Paula Gray
Paula dictando su workshop durante el evento de MOLA 2017 en Montevideo, Uruguay

L: Eso pasa también un poco con el público, es todo un proceso en el que hay que hacerle llegar la idea de a poco, cada persona tiene su experiencia con el tema

P: No es algo inmediato y además hoy en día es hay mucho descreimiento, porque hay mucha confusión, la información es maravillosa pero también cuando hay exceso hay muchos conceptos erróneos y cuando se mete una idea se metió. A veces es muy difícil desmitificar que la sustentabilidad es innovadora, que la tecnología es aliada de la sustentabilidad… Hay gente que cree que hay que volver todo a lo rústico, a la rueda de madera. No es así, no tenés que vivir en una choza, vivir sin agua corriente. A través de la tecnología tenés un montón de formas de vivir de una manera espectacular con mucha innovación y no necesariamente estar atado al pasado.

A veces es muy difícil desmitificar que la sustentabilidad es innovadora, que la tecnología es aliada de la sustentabilidad… Hay gente que cree que hay que volver todo a lo rústico, a la rueda de madera.

L: Es como tejer lazos entre las buenas herencias del pasado con la innovación positiva de la actualidad

P: Totalmente, agarrá lo bueno y explotalo. Hoy en día las empresas más grandes del mundo están implementando energía solar y más allá de la crisis, reducen mucho el costo económico. Cuando la gente lo va visualizando lo va entendiendo.

Es algo muy simple, es saber que todo tiene un impacto, si ponés la música al palo, tu vecino te va a odiar. Pero si vos sos una persona consciente de que con tu acción podés perjudicar a otra, podés saber que comprando en una marca estás explotando a alguien de alguna manera.

Paula Gray

L: En Argentina, ¿qué perspectiva creés que tiene el diseño sostenible? Que haya cada vez más cosas al alcance del público común

P: Yo estudié en otros países, viví en México, en Chile. A mí lo que me pasa con el argentino en particular es que lo considero sumamente emprendedor y muy creativo. Hay muy buenos proyectos que están dando vueltas de jóvenes súper capaces y emprendedores que tienen esta preocupación y concepción del medioambiente. Yo creo que se están gestando cosas, lo que nos está faltando es un pilar que tiene que ver con un Estado más presente que tiene que ver con acompañar la implementación de esos proyectos. Yo le digo a los jóvenes que demanden, que les pidan a las universidades hacer una mesa redonda con científicos, porque en definitiva vos no sos bioquímico y vas a necesitar saber si esta fibra que vos querés empezar a usar se puede degradar de tal o cual manera. Hay una cosa multidisciplinaria en esto que es fundamental. Y creo que eso es lo que nos está faltando en Argentina.

Hay muy buenos proyectos que están dando vueltas de jóvenes súper capaces y emprendedores que tienen esta preocupación y concepción del medioambiente. Yo creo que se están gestando cosas, lo que nos está faltando es un pilar que tiene que ver con un Estado más presente que tiene que ver con acompañar la implementación de esos proyectos

L: Multidisciplinareidad y políticas públicas

P: Sí, que se implementen, porque tenemos el INTI que tiene unos laboratorios increíbles, tiene departamentos de investigación textil, marina, lo que se te ocurra. Por qué no explotarlo. Han hecho estudios en el pasado sobre la seda y han quedado ahí porque no tienen una pata comercial, ellos no tienen que salir a comercializarlo. Se necesita articular eso. Tomar un inversor, hablar con la cámara de comercio, a ver quién invierte en esos proyectos.

L: Y desde la vereda de enfrente, ¿crees que todavía hay un público con la cabeza pensando que lo sostenible es moda hippie o hay otra cosa?

P: Los nativos sustentables y los millenials que nacieron con el código de barras en la frente la tienen bastante clara. No necesariamente son los más proactivos y activos a la hora de enarbolar la bandera. Piden, piden, piden, pero por otro lado están más al tanto de que la sustentabilidad va de la mano de la innovación. Quizás te vas una generación más atrás, yo tengo 40 años y mis coetáneas asociaban la sustentabilidad a algo más hippie, las que están alrededor mío saben que no, pero si hacés un muestreo de gente de esa edad lo más probable es que te digan que no les gustan los colores tierra (risas).

L: ¿Qué aspectos crees que son clave para modificar el consumo de la moda desde lo rápido y lo barato?

P: La conciencia es uno, instruir y educar desde el consumo responsable. Y también como marca, transmitir y comunicar sobre la problemática, en el caso de Argentina por ejemplo, los talleres clandestinos. Cuando uno empieza a visibilizar que hay niños que murieron, que hay mujeres explotadas, que hay extranjeros que les quitan sus documentos, los encierran y les tapian todas las puertas de los talleres para que no puedan salir… Cuando las personas empiezan a mirar todo eso, que es la parte que nadie quiere ver, porque en definitiva nadie quiere leer sobre cosas feas trágicas y drásticas, eso también también tiene que ver con la consciencia. La realidad es que cuando uno se pone a trabajar sobre la responsabilidad al momento de consumir, de pensar antes de comprar la cosa cambia. Y después también, y esto es un criterio muy personal, me da la sensación de que las personas que son las más equilibradas son las menos consumistas, no necesitan andar llenando un vacío de nada. Creo que también el consumismo tiene que ver con el desequilibrio, en el ámbito que quieras. Viste cuando dicen, “las mujeres van al shopping cuando están deprimidas”, como si fuera una terapia, y la verdad es que no, sabés qué, salí a caminar, agarrá la bicicleta, no te digo que abraces un árbol (risas), pero buscá otra opción, salí a tomar un café con una amiga. ¿Un shopping cómo te va a dar bienestar?

Me da la sensación de que las personas que son las más equilibradas son las menos consumistas, no necesitan andar llenando un vacío de nada. Creo que también el consumismo tiene que ver con el desequilibrio, en el ámbito que quieras

L: Si no se piensa en la pata social lo sostenible queda en el aire. La moda por ahí es algo que cualquier persona puede hacer una acción directa aunque sea mínima, desde el productor hasta los consumidores.

P: Es algo muy simple, es saber que todo tiene un impacto, si ponés la música al palo, tu vecino te va a odiar. Pero si vos sos una persona consciente de que con tu acción podés perjudicar a otra, podés saber que comprando en una marca estás explotando a alguien de alguna manera. Tu voto es tu compra, vos estás comprando a una marca. Te tomo que no sepas pero ahí está el tema de informarse. Yo soy cero consumidora, hago swaps, me gusta intercambiar ropa con mis amigas, comprar ropa de segunda mano, pero también estoy re a favor de productos innovadores sustentables, no de consumidora loca sino porque apuesto a eso.

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