Mar es diseñadora de indumentaria y asesora de imagen y desde los dos lugares su foco es la sostenibilidad. Escucharla es aprender que lo más valioso para que una persona pueda verse bien, es que sea capaz de conocerse a fondo, sin temores.

Luján: María del Mar, Mar

Mar: Mar. Fue un antes y un después de venirme a Buenos Aires. Para mi gente de Río Cuarto (Córdoba, Argentina), yo soy María. Es muy dulce María, me parece súper lindo, pero me da a la virgen María. Y una amiga me decía Mar y me encantó Mar. Además me parece que me representa, me encanta el agua, amo el mar, me siento completamente identificada con esa fuerza que tiene. Entonces Mar, me gusta. Es fácil de recordar y es fresco. Así que en Buenos Aires soy Mar y en Río Cuarto soy María.

L:¿Qué hace una correntina con tonada cordobesa en Buenos Aires?

M: No sé todavía, creo que Buenos Aires es completamente encantadora, y me tiene completamente atrapada porque no me vuelvo. Pero me encanta volver a mi ciudad, disfruto muchísimo cuando voy, disfruto del estilo de vida de Río Cuarto pero siempre me gusta volver. Siento que acá tengo mucha vida, que vivo, que disfruto. Buenos Aires es tremendamente encantadora y es muy atrapante. A veces la odio, pero es un amor odio. Pero me quedo acá por ahora, me quedo acá. Y a Corrientes voy también, porque yo nací en Corrientes, así que tengo sangre de carnaval, de Monte Caseros, es la ciudad del carnaval artesanal. Y muy poco, pero vuelvo. Amo Corrientes, me late el corazón cuando escucho el carnaval. Me encanta la gente, sigo teniendo familia, por eso a veces vuelvo, sobretodo para los carnavales. Me recuerda a mi infancia, muchísimo.

L: ¿Cómo fue que del diseño te fuiste para el estilismo de imagen?

M: El diseño siempre fue mi pasión, fue lo que siempre soñé. Cuando me recibí sentí que con ser diseñadora no tenía herramientas prácticas que yo le pudiera dar a las personas tan directamente. Eso me pasó con el diseño. Si no tenía mi marca o no trabajaba para otra marca haciendo diseño, es como que sentía que me faltaban herramientas que sea más con los pies sobre la tierra.

Muchas veces cuando estaba estudiando diseño me preguntaban “¿qué me puedo poner que me quede bien?” y yo no sabía responder a esa pregunta. Yo diseñaba, hacía cosas locas en la Facultad, no hacía remeras básicas. A veces volar tanto en la Facultad, no te da herramientas prácticas que te pide la gente en el día a día. Entonces vi en la asesoría de imagen herramientas muy funcionales, muy fáciles de tomar y aplicar en las personas para poder ayudarlas o colaborar con ellas. Y me pareció un complemento perfecto con el diseño. Por ejemplo, soy estilista, asesora de imagen, y mañana tengo que hacer un diseño para una persona y lo voy a hacer teniendo en cuenta su tipo de cuerpo, su colorimetría, por ejemplo. Es bien integrado.

L: Siempre decís que el estilo se construye

M: Sí, es mi frase. Y se construye desde el conocimiento, porque uno cuando se conoce puede construir. Puede: o reforzar el estilo que uno tiene o construir el ideal del estilo que quiere. Y eso se logra conociéndote. Lo puede aplicar cualquier persona que quiera, tiene que querer hacerlo.

L: ¿Y qué beneficios además de los estéticos puede tener una persona con el conocimiento de su propio estilo?

M: El mensaje que a mí me gusta dar tanto como como diseñadora de imagen como asesora de imagen es conocerte a vos mismo para ser consciente de tus compras. Porque cuando uno se conoce sabe lo que realmente va a usar, el color que va con su cuerpo. Es consciente que lo que se compra, lo va a usar. Le va a dar una vida acorde a la sostenibilidad. Es no seguir el fast fashion, no seguir la moda.

L: Es estar más  del hoy y ahora y no correr atrás de nada.

M: Exacto

L: Pensaba un poco esta urgencia del consumo, con el gasto, la moda, es una relación entre tóxica y perversa. Y que no tiene nada que ver con el día a día de una persona, entonces comprar porque tiene que ser ya, porque se termina la oferta y después te encontrás con un montón de cosas que no tienen nada que ver con vos

M: Con un montón de cosas acumuladas en tu placard, que en realidad tienen que ver con el marketing, crear esa necesidad que vos tenés que tener, tenés que renovar el placard cada semana porque sino estás out. Creo que es una modalidad muy perversa y manipuladora. Entonces cuando uno toma consciencia y sabe y se conoce, no entrás en esa vorágine de insatisfacción constante. Porque la felicidad en definitiva que todas las personas buscamos no está en eso, me parece que hay que calmar las aguas, ser conscientes.

L: Es como una profecía autocumplida, vas a buscar eso que no querés comprar pero finalmente lo hacés porque hay todo alrededor un mundo que te está diciendo que te comportes de esa manera

M: Que te compres esa camisa porque la tiene tal famosa

L: Y que nunca te va a quedar como a la famosa

M: Y si te conocés en tu cuerpo puede ser que sí. Si vos realmente sabés que te va a quedar como a esa modelo de la campaña.

L: Lo pensaba desde el lado de que las imágenes que se construyen no son tan reales. Si yo por ahí me encuentro a esa famosa, tampoco es así como se ve.

M: Por supuesto que no, se trata de personas comunes y corrientes.

L: Cierto sector de la moda sostenible está en la tendencia de mostrar imágenes más reales. Ahora a mí eso me genera algunas dudas. La publicidad siempre está atacando ese deseo inalcanzable, el éxito de la publicidad es un poco mostrarte el avatar.

M: El avatar del público de la marca

L: Entonces pienso que si la moda sostenible muestra “lo real” y nosotros estamos tan acostumbrados a esos parámetros tan inalcanzables, si realmente llegan como deberían llegar.

M: Creo que es un proceso, que hacia eso se tiende. Es un proceso a acostumbrar a las personas y al público de publicidades con personas reales. Hay una marca en Estados Unidos de ropa interior que saca todas las publicidades con chicas lindas, muy lindas, con celulitis, mucha celulitis, son morenas, rubias, morochas, de piel blanca. Son re lindas pero con celulitis, tienen la cola caída… Y yo me voy a sentir mucho más identificada con ese modelo de chica y no con una chica de Victoria Secret, que me parecen divinas, pero creo que está en cada uno hacer el trabajo interno de aceptarse. Creo que tiene que ver con el poder personal de cada uno de aceptarse como es y como cualquier persona hay cosas que nos quedan bien, otras que no nos quedan bien y otras nos quedan mas o menos. Creo que viene por ese lado, obviamente es un proceso, a todos los que trabajamos en la belleza nos encanta ver belleza, pero también es discutible qué es bello y qué es no bello, porque también tiene que ver con una cuestión cultural.

L: Puede ser que los emprendimientos trabajen más con ese tipo de imágenes, muchas campañas de ropa interior hechas con chicas comunes y corrientes, de todas las formas, un crisol de modelos impresionante que no se ve en la publicidad de ropa interior tradicional.

M: Creo que se la juegan mucho más, las grandes empresas van a la venta segura, entonces photoshopean a la modelo, una piel divina, el pocito se lo sacan. Creo que es otro modelo de marketing, pero a mí a mi me parece mucho más interesante de ser más genuinos y de mostrar un modelo de mujer, un modelo de persona más verdadero, que en definitiva te vas a sentir mucho más identificado. Tiene que ver con romper estereotipos que la publicidad plantea que en un futuro van a seguir existiendo, pero quizás hay que ver cómo se desarrollan, es súper interesante.

L: Los estereotipos a lo largo de la historia fueron cambiando,  los estereotipos de belleza, cuál era el ideal, para bien y para mal.

M: Totalmente, pero hay que ver como se desarrollan. Creo que los emprendedores se la juegan un montón.

L: Son como la punta de lanza en un montón de cuestiones, que después retoman las grandes marcas. Hay que ver que pasa ahora por ejemplo con el tema de las pieles, que muchas han dejado de usarlas, entre otras cosas.

M: Empezaron las marcas emprendedoras con el tema de las pieles, ahora las grandes marcas lo están diciendo en voz alta, muchas de ellas, no todas. A esas primeras marcas a nivel mundial le siguen las primeras marcas de cada país, porque no pueden quedarse atrás, siempre tienen un modelo a seguir. Que a mí me parece espectacular. Los que inician todo esto son los emprendedores, y eso es maravilloso, me parece espectacular, porque ahí te das cuenta de que no todo el mundo sigue la manada, hay personas que están buscando vías alternativas de diseño, de mostrar moda y de contar otra historia también. Creo que está teniendo muchísima más fuerza a nivel diseño y a nivel moda, esta vía más alternativa.

L: Eso es bueno también porque muestra que somos capaces que con pequeñas acciones, desde un lugar muy personal generar otros cambios que después van desencadenando en otros con otras personas, que estamos muy acostumbradas y acostumbrados a que nuestra decisión y nuestra voluntad no modifica nada.

M: O que nuestra voluntad está guiada por las grandes empresas que dicen qué tenemos que consumir. Y sin embargo no.

L: Hay una discusión ahí.

M: Totalmente, hay una discusión muy grande ahí. Y eso demuestra que sociológicamente estamos inmersos en un momento en el que tenemos poder de decisión los consumidores. Tenemos poder de comprar, de decidir a quién sí y a quién no.

L: Lo que me gusta de este movimiento todavía imperceptible para la mayoría de las personas es que noto como una vuelta a querer saber quién es el o la que está detrás de eso que yo estoy comprando, quién lo creó, cómo lo creó. Reconstruir esos lazos que las grandes industrias rompieron.

M: Vínculos que en realidad nunca existieron, eso surge a partir del movimiento Fashion Revolution creado por Carry Sommers, que me parece maravilloso todo lo que han hecho. Quiero rescatar algo muy puntual, creyeron en un movimiento. Hoy tiene la dimensión que tiene ese movimiento porque creyeron. Empezaron siendo dos personas, Úrusula De Castro y Carry Sommers y hoy está expandido en un montón de países. Y hay un montón de personas que se están preguntando y les están preguntando a sus marcas preferidas quién hizo la ropa, cuánto le pagaron a esa persona por hacer esa ropa, me parece algo sumamente valioso. Y vuelvo un poco más en la conversación, cuando yo digo que hay que aceptarse a uno mismo, es creer en uno mismo, también tiene que ver con eso. Por qué de esa manera vos te haces tu trabajo interno de aceptación y de no comprar lo que la modelo de campaña tiene puesto.

L: Pensaba más allá del movimiento Fashion Revolution que es increíble y bien concreto que lo puede hacer cualquier  persona desde cualquier lugar, lo pensaba también en relación con recuperar los vínculos comunitarios, es decir de sacar a las personas que tenemos al lado del anonimato, saber con quiénes intercambiamos cosas, a quiénes le compramos, a quiénes le vendemos,  de dónde salió la materia prima para tal cosa ya sea una cartera, un zapato, o vinculado con la alimentación, de comprar local. Lo veo como muy incipiente todavía pero tengo una mirada muy esperanzadora sobre eso.

M: Tiene que ver con la revalorización y el respeto. Porque detrás de esas prendas o esos tomates  estuvieron personas sembrando las semillas, cosiendo los pantalones. Se trata de valorizar el trabajo humano y con una cuestión de ser buena persona, del respeto hacia el otro ser humano. Porque si yo soy una empresa y esa persona está trabajando para mí, mínimo lo que me toca es respetarla, porque yo necesito como empresa a esas personas y esas personas necesitan el trabajo, entonces es un trabajo en conjunto. Nadie tiene más poder sobre el otro y hoy en día las grandes empresas tienen esa categorización de que tienen poder porque tiene dinero y no es así, sin los trabajadores ellos no tendrían las empresas que tienen.

L: ¿Cómo podríamos tejer una relación entre el slow fashion, la moda ética y la falta de identidad que está detrás del fast fashion?

M: Tiene que ver con pensar que nos imponen lo que deberíamos usar en lugar de escucharnos a nosotros mismos y ver “a ver qué es lo que yo quiero usar” y no “lo que debo usar”. Es cambiar una palabra, lo que quiero por lo que debo, porque uno se tiene que sentir cómodo con lo que usa, siempre relacionado con la moda. Tiene quever con el respeto hacia uno mismo, yo creo muy fuertemente en eso.

L: Tengo una mirada muy optimista sobre la moda sostenible, que no es una cuestión pasajera, de moda o de nicho que por ahí todavía sí lo sea, por lo menos en América Latina.

M: En todo el mundo. Hay países que están avanzando, hay empresas que se unen, pero acá todavía no.

L: Puede ser un poco por la crisis energética, climática, que las grandes empresas se vean obligadas a ir por ese camino de las tendencias verdes, pero pienso que ya sean obligadas o por propia voluntad, que vayan en esa línea va a ser positivo de todas formas.

M: Porque tienen que sumarse a la movida mundial o porque realmente es genuino, de alguna manera, a mí me gusta ver el vaso medio lleno, están yendo para ese camino. Me parece que está bien, más allá de que Zara quiere limpiar su currículum y saca una línea orgánica, bueno, no se cuánto hay de verdadero en la realidad de esa línea pero están queriendo hacer algo, a través del reciclado de fibras…

L: ¿Cuáles pensás que son los pasos que tenemos por delante para que esto sea algo de todos los días?

M: Para mí el primerísimo primer paso es la consciencia del consumidor y frenar el fast fashion, definitivamente. Si lo miro de una punta o de la otra, del consumidor o de la empresa. Y después pasos que llevan un poco más de tiempo que tienen que ver con el desarrollo. Invertir en tecnología, en maneras de teñir los textiles y que no sean tóxicos para el medio ambiente, para el ser humano que los usa y los lava. Esos ya son pasos más complicados que requieren de tecnología, de investigación, de capacitación y desarrollo, más en detalle.

L: Compartinos tres claves: para tener un armario ético, para tener un estilo consciente y para acercarse un poco más al slow fashion.

M: Para tener un armario ético hay que ser consciente del estilo de cada uno, porque al conocernos elegimos mejor nuestras prendas y no compramos porque se usa y está de moda sino que compramos porque nos identifica, la vamos a usar toda la vida. Comprar prendas durables también. Tener un estilo consciente es conocerse, a través del autoconocimiento, es escucharse, aplicar las herramientas de asesoría de imagen, yo lo súper recomiendo, porque a través de esas herramientas que son muy fáciles de aplicar uno se conoce. Y tener un armario ético y tener un estilo consciente es acercarse al slow fashion.

L: El resumen sería dejar de mirar hacia afuera y detenerse en uno, que cuesta un montón.

M: Totalmente, hay tanto ruido, tanta invasión del afuera, tanta distracción. Tampoco es fácil para mí, vivo en el mismo mundo. Es un trabajo interno de todos los días. Cuando miro mi placard digo, ¿“esto hace cuánto que no lo uso? ¿Por qué no me puedo desprender? Nos pasa a todos.

L: Mi placard es muy reducido y así y todo tengo cosas que nunca uso. Me pregunto para qué lo guardo y es porque se trata de un regalo, o porque lo guardo para un momento especial que nunca llega y hace poco saqué más cosas. Ahí me di cuenta de la importancia del vacío, metafóricamente representada en el placard, que haya espacio vacío. Los placards son esos lugares que están atiborrados de cosas y nunca se sabe lo que hay ahí, que es lo que tenés. Pude respirar, las cosas estaban con otra comodidad y yo también.

M: Es espectacular, te sentís liviana, es buenísimo ese trabajo, es un re trabajo.

L: O por ejemplo, lo que tiene que ver con los colores, porque están de moda caen en nuestro placard y no tienen nada que ver con lo que somos. Y una frase que escucho mucho es “al final me visto todos los días con lo mismo”, y yo no sé si es porque lo tenemos a mano o es porque es con lo que más te identificás.

M: Y también tiene que ver que a las personas les cuesta mucho armar conjuntos con lo que tienen en su placard. Les cuesta armar el estilismo, no saben, no tienen ganas de pensar. Hay un estudio que dice que la mayoría de las personas los días lunes se visten de negro, porque es lo más fácil.

L: Igual es muy lindo, yo soy muy partidaria del negro (risas)

M: Sí, a mí me fascina, pero una cosa es usarlo porque te encanta y otra porque es cómodo y no tenés que pensar. La mayoría de las personas lo usan porque no tienen que pensar. A mi me pasa mucho con mis clientes que me dicen “yo lo que no quiero es armar mis conjuntos, no tengo ganas”. A mí me parece lo más divertido a veces , pero volvemos a lo mismo, tiene que ver con la personalidad, hay personalidades que son más prácticas, más funcionales. Hay otras que no, que les gustan otras cosas, les divierte armar conjuntos, ya preparan lo que se van a poner el día anterior, o ya saben en el fin de semana lo que se van a poner el fin de semana o combinan hasta los cables de la casa.

L: Quiero conocer a esa gente

M: Claro, tiene que ver con la personalidad, por ahí tu personalidad tiene que ver con eso, combinar todo.

L: Más o menos, tuve épocas peores, igual no me gusta combinar todo con todo, es agobiante.

M: Yo no puedo hablar porque soy completamente lo contrario a las personas que van a combinar todo con todo, yo soy la antítesis. Pero tengo un dejo, algo va a haber en común en mi atuendo, el color o el textil.

L: Creo que es ahí donde está la personalidad en juego.

M: El estilo tiene que ver con el carácter, la personalidad y el estilo de vida. Si vos sos una persona que trabaja en una oficina, vas a resolver tu atuendo diario de una manera. Pero si a la misma persona la ponés en un ámbito creativo se va a vestir de un modo distinto, aunque en algún punto se tocan, el algún punto.

L: A mi me diverte ver cómo las personas se visten de acuerdo a su trabajo. Hace poco en el banco, que no es el lugar más divertido del mundo, mientras esperaba estaba mirando a las chicas que trabajan ahí y hay un estilo común. O en el ámbito docente y de investigación, hay un estilo.

M: Se mimetizan, en la facultad también y depende qué facultad. Son como tribus. Y hoy en día estamos en un momento en el que existen millones de tribus. Los emprendedores también son otra tribu, no los vas a ver de camisa como alguien que va a trabajar a microcentro: zapatillas, remera, jean y remera, no chomba.

L: Qué tema la chomba, yo pienso que se tiene que autodestruir

M: A mi no me encantan, pero hay hombres a los que le queda bien, depende la percha.

L: Ya quiero que me digas que tengo que hacer, me contás un montón de cosas que son un mundo nuevo para mí.

M: ¿Qué tenés que hacer con qué?

L: Conmigo misma (risas)

M: Bueno, tenés que conocerte.

L: Hay que salir de la comodidad también no, esto que decías que tus clientas no quieren armarse  los conjuntos.

M: Bueno, a mí me pasó eso y yo entendí que en algunos casos son vagas y en otros no saben, no se sienten seguras. “Hay que salir de la comodidad”, depende, cada persona es un mundo, hay que respetar su impronta.

L: Es un trabajo súper personalizado

M: Re. Súper, súper personalizado. Aparte cuando yo voy a hacer un asesoramiento de imagen, el primer encuentro es una entrevista y pregunto muchas cosas que tienen que ver con la persona: cómo es su estilo de vida, si está en pareja , si tiene hijos, que es lo importante en su relación con las personas, qué es lo que valora, en su mundo profesional cuáles son los valores de esa persona. Es una entrevista psicológica, a mí me interesa conocer a la persona.  Porque después con el test de estilo uno las dos cosas y termino de comprender el test de estilo.

L: ¿No te pasa que te dicen “a mí me gusta el estilo de fulana, quiero tener el estilo de ella”?

M: Sí por supuesto, pero eso es el avatar de esa persona, está perfecto. Un montón de veces me dicen “a mí me gusta tal actriz”, “me gusta Angelina Jolie”, es el avatar. Está buenísimo porque todos tenemos un ideal.


L: ¿Y hay coincidencias? ¿se puede dar que tenga cierta similitud de estilo con su avatar?

M: Sí, en general sí. Porque en general, esto ningún asesor de imagen te lo diría, en general las personas, las elecciones que hacemos, intuitivamente están súper correctas. Entonces, que a vos no te guste el salmón está perfecto (risas), por tu colorimetría. Fijate que vos usas mucho negro y es por tu colorimetría. Intuitivamente lo incorporás y sabés que no es un color para vos.

L: Por ahí no puedo responder por qué no me gusta

M: Exacto, pero vos intuitivamente pensás “qué hago yo con este color, no tiene nada que ver conmigo” y te creo que no tiene nada que ver con vos, porque te miro y no tiene nada que ver con vos.

L: Me acabo de acordar que tengo un short color salmón

M: Pero el short está abajo, no está cerca de la cara. Por ejemplo, esto (un pantalón color mostaza) no es de mi colorimetría para nada, lo tengo en el pantalón. Si yo me pongo este color cerca de la cara, las ojeras que veíamos hoy serían el triple por ejemplo, eso es lo que hace que uno elija bien cerca del rostro. Se trata de ser creativos también. Este pantalón a mí me encanta, pero se que el color no es de mi colorimetría. Si esto hubiese sido un saco no me lo pongo ni a palos.

L: Pero vos decís que eso las personas se pueden dar cuenta sin poder explicarlas

M: Eso pasa un montón, o que elijan una actriz que les encanta y no saben por qué, pero sí saben en el fondo. Si rascamos un poquitito es porque les gusta el pelo, el color, el flequillo, el reflejito que tiene, “me gusta cómo se pinta las pestañas”. Hay algo que te atrae porque te identificás con eso.  Con la identificación en el otro. Pero qué pasa con las actrices, los famosos, muchas veces se piensa erróneamente que el asesoramiento de imagen es para famosos y no es así. Muchas veces las personas que trabajan con su imagen, potencian esa imagen, entonces nosotros los vemos como que “porque ella tiene ese tipo de reflejo…” y porque está completamente asesorada o asesorado porque trabajan con su imagen. Y vos fijate por ejemplo Jennifer López, es tremendo cómo ha pasado por distintos estilos y hoy en día está increíble, divina. Pero vos fijate cómo potenciaron su colorimetría. El color de pelo, el color de piel. Ella arrancó siendo más morocha, más blanca, con las cejas muy finitas, usando un lápiz de labios que era tremendo, un horror, parecía una mujer mucho más grande. Y vos la vez ahora y está divina.

L: Si le pasó a Jennifer López no nos tenemos que sentir tan mal.

M: No, totalmente, si vos ves lo que era al principio, miedo.

L: Pero esta no es tu única faceta. Con el diseño reutilizás un montón y escribís sobre asesoramiento de imagen.

M: Reciclo un montón, porque no quiero tirar las prendas y la ropa así cómo está ya está, reciclo. Tengo mucha ropa de una marca que era muy romántica, yo no soy romántica para nada, no es mi estilo, entonces la reciclé. Y como a mí no me gusta fomentar el consumismo, a través del asesoramiento de imagen le doy una vuelta de rosca. Cuento sobre la moda, pero cómo podés usarlo según tu estilo, según tu tipo de rostro, según tu cuerpo. Doy tips de asesoría de imagen porque me gusta dejar un mensaje de autoconocimiento porque no me gusta ser contradictoria. En un momento empecé a encontrarme en esa situación: estoy hablando de moda y tendencias y generás como una necesidad de comprar lo que se usa. Y dije “yo no quiero dar ese mensaje, yo no soy esto”, pero tampoco quiero dejar de escribir sobre moda porque me encanta.

L: Salís de la típica nota del must have

M: Claro, el must have, el debes tener. No lo debés tener, lo vas a tener si se adapta a tu tipo de piel, a tu estilo. No tenés que tener nada. A mí no me gusta dar ese mensaje, entonces logré a través del asesoramiento de imagen logré que mis notas tengan un mensaje más de consciencia del consumidor.

L: Nos vas a representar en Uruguay este año ¿Qué es ser la embajadora de Argentina en MOLA?

M: Me encantó, desde el primer día que me lo dijeron. Es un evento que está súper alineado con lo que yo quiero transmitir, a lo que hago. Me pareció que se dio en el momento exacto en el que yo estaba cuando me lo propusieron. Además Valentina y Doris, que son quiénes organizan, me parecieron dos personas maravillosas cuando las conocí. Ellas son dos personas muy respetuosas, encantadoras y fluyó el vínculo entre nosotras, así que estoy súper contenta con eso.

L: Estuviste el año pasado, fue una experiencia. Este año tiene otro perfil ¿qué expectativas tenés?

M: Muy altas, y eso no está bueno. Es como cuando vas a ver una película con las expectativas muy altas no te va a parecer buena. Eso me da miedo a mí cuando me pasa, entonces trato de bajarme yo misma para dejarme sorprender. En principio tengo expectativas altas porque se cómo están organizando el evento desde adentro, todos los logros que han obtenido a diferencia del año pasado. Y eso hace que me genere expectativas y me entusiasma. Yo ya soy bastante entusiasta, con una cosita así chiquita yo ya estoy allá arriba, soy una persona muy motivada y me das un changui así y puse quinta a fondo y ya estoy en Córdoba.  Me parece espectacular todo lo que han logrado pero hago un esfuerzo interno para bajarme un poco, te soy súper sincera. Las personas que somos un poco idealistas nos hacemos altas expectativas.

L: Lo lindo de eso es que te cargas de buenas energías. Hace un montón que estamos hablando, ¿vamos a ver tu placard?

M: Sí, bárbaro.

  • Maquillaje y estilismo: María del Mar Romero
  • Fotografía: María Emilia González

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *