Dos emprendimientos argentinos han decidido unir su experiencia para lanzar una propuesta en colaboración. Se trata de Boobamara, calzado con reconocimiento PETA friendly y 2VECES, especialistas en la reutilización de materiales de descarte.*

Para muchas marcas veganas (y para quienes las usan), ya no alcanza con hacer productos sin derivados de animal. ¿Por qué? porque las personas cada vez son más conscientes de los daños ambientales que ocasionamos y buscan ir un poco más allá en dejar de ser parte del problema. Boobamara es una de esas marcas que desde hace casi diez años, además de tener la preocupación de no usar animales, investiga en la incorporación de materiales reciclables y materias primas vegetales. Por otro lado, los hermanos Fernando y Pablo Zulueta, trabajan desde 2VECES en recuperar materiales que de otro modo irían a la basura: “buscamos reutilizar distintos materiales de descarte para hacer productos de uso cotidiano, como mochilas y bolsos, entre otras cosas, promoviendo así la economía circular y el consumo responsable” cuenta Pablo.

La línea lanzada por ambas marcas consiste en calzado hecho con excedentes industriales nuevos pero que estaban destinados a la basura como jeans y mangueras de incendio. El camino sigue siendo el mismo: evitar producir un material y aprovechar lo que ya existe: “el sello es no utilizar materia prima animal y sin salir de ese concepto reducir impacto ambiental en la cantidad de basura que se genera industrialmente” cuenta Andrea.

Lo sostenible si es lindo, es dos veces más sostenible

El diseño cuidado es uno de los grandes temas de las marcas sostenibles, las personas no quieren usar algo sólo porque sea amigable con el ambiente, también (o principalmente) buscan algo bonito, atractivo. Lo estético no es negociable: “la aceptación es buenísima, la gente se sorprende al ver algo nuevo, original, dentro de las posibilidades que tenemos al momento de crear un producto” dice Andrea en referencia a que las posibilidades de diseño desde cero con un material nuevo son mucho más elevadas. El reciclaje siempre trae añadidas algunas limitaciones, sin embargo, el resultado de la alianza fue muy bueno.

Las botitas en la edición regional de MOLA 2019 – Imagen: MOLA
¿Las marcas sostenibles tienen que hacer siempre alianzas?

El emprendimiento de los hermanos Zulueta no sólo viene a aportar la experticia sobre reciclaje, una de sus patas más importantes es cómo trabajan con ello: mediante cooperativas y así fomentar el comercio justo. Resolviendo una preocupación de una porción cada vez más grande de la sociedad, el maltrato animal, garantizando el mínimo de huella ambiental y mediante la economía social. El acuerdo de ambos proyectos en que las alianzas son el mejor camino de lo sostenible, parece estar dado por hecho.

Boobamara no es una marca que se inicia en el reciclaje textil, aun así su fundadora no dudó en unirse en un proyecto con 2VECES: “las alianzas ocurren siempre que las partes estén dentro del mismo pensamiento de reducir, reciclar, ser amigables con el  medio ambiente. Anteriormente junto a Soy Candle un emprendimiento de Argentina y México, creamos la ecopomada de cera de soja para limpiar los calzados, sin producto animal, era un punto importante en la venta de un zapato para el cuidado del mismo”. Los vínculos estratégicos para el diseño sostenible son sin duda uno de los puntos que más necesita trabajar América Latina para seguir creciendo en nuevas alternativas y productos y mejorar los que ya tienen. Por desgracia muchas veces queda en manos de quienes emprenden, mientras que la falta de políticas públicas y acompañamiento estatal no favorecen un terreno que potencie esos contactos.

Para 2VECES, el desafío del año será avanzar con la instalación de talleres propios para poder crecer en sus proyectos. Andrea continuará la búsqueda de materia prima vegetal ya que para las marcas de calzado vegano el plástico sigue siendo una de las primeras opciones. En sus diferentes alternativas, mejores o peores, pero sigue siendo plástico, por lo tanto su posibilidad de reciclaje, durabilidad y degradación es escasa. En el último tiempo las necesidad de trabajar con lo que ya está producido  y con alternativas vegetales orgánicas se ha convertido más en un asunto de necesidad y urgencia que en una opción.

Cuando la industria tradicional nos dice que la marca ganadora es la que pisa más fuerte, los nuevos modelos de negocio sostenibles nos hablan de redes, alianzas y apoyos mutuos. No siempre salen de la mejor manera, no todos los contratos llegan a buen puerto, pero los que entienden que en la base de lo sostenible está la ética, tienen una estrella aparte en el camino.

*Artículo no esponsoreado: Es una recomendación de Tapioca para fomentar la divulgación de la cultura sostenible en Latinoamérica.

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