Las protestas laborales no terminaron a principios del siglo XX ni tampoco se lograron todas las victorias. El 22 de abril de 2013, murieron 1.138 personas y otras 2.500 resultaron heridas cuando se derrumbó una fábrica textil en Bangladesh. Tal desastre fue el resultado del trabajo esclavo en pleno siglo XXI.

A partir de ese desastre surge el movimiento Fashion Revolution, para pedir por una moda más comprometida éticamente, respetuosa con la vida humana y el ambiente. Cinco años después, muchísimos trabajadores y trabajadoras, entre los que podemos contar también niños y niñas, siguen viviendo diariamente en condiciones similares a las que padecían las personas en el edificio de Rana Plaza. Desde Fashion Revolution y sus iniciativas se visibiliza la realidad oculta de la industria de la moda y se exige al mundo entero que intervenga en ella para cambiarla.

La importancia de este asunto es que no se trató de un caso aislado, por otro lado, los clientes de ese tipo de talleres son grandes marcas que registran ganancias siderales año a año. Algunas de ellas son el Grupo Benetton, The Children’s Place, DressBarn, Mango, Monsoon, Inditex y Primark y El Corte Inglés.

Manos a la obra

La posibilidad de colaborar con el cambio, está al alcance de todo el mundo, no sólo reclamando sino también tomando conciencia de cómo respondemos como consumidores de la industria textil. El Movimiento propone un modo de protesta pacífico pero de alto alcance: tomarnos una selfie mostrando la etiqueta de nuestra ropa y preguntarle a las marcas #WhoMadeMyClothes #QuienHizoMiRopa. También se pueden imprimir los afiches de Fashion Revolution o utilizar sus gráficas en las redes sociales. Simples acciones que contribuyen a que año tras año cada vez sean más las marcas las que se comprometan con los derechos de sus empleados y con la transparencia de la industria. No sólo garantizando mejoras en las condiciones de trabajo sino también utilizando materias primas más amigables con el planeta.

Durante el mes de abril se desarrollarán en todo el mundo distintos encuentros, jornadas, talleres y acciones para elevar la conciencia social respecto de la industria textil y sus consecuencias y fomentar un cambio profundo en los modos de consumo de moda. Podés enterarte de los eventos vinculados al movimiento y la moda ética aquí. Otra manera de sumarse a la causa de un modo directo, es cambiar tus hábitos de consumo. Aplicando el desafío #haulternative a través de distintas propuestas en las que no está incluida la compra de un producto nuevo, podés renovar tu guardarropa. Por ejemplo: comprando ropa de segunda mano, rehaciendo una prenda vieja, alquilándola o intercambiándola con otras personas.

Una acción de todos los días

Desde Tapioca acompañamos la iniciativa desde siempre: nos preguntamos quién hace nuestra ropa, mostramos las caras y las manos detrás de la industria y proponemos nuevos modos de vivir la moda. Durante todo el mes de abril vamos a seguir preguntando quién hizo nuestra ropa, y qué podemos hacer para que algo tan lindo y creativo como la moda no se convierta en una cadena, en sinónimo de esclavitud o de muerte para las personas que trabajan en ella.


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